Parece ser que quien no es asertivo y empático con los demás, no es que no valga, pero le resta puntos y en definitiva hoy en día eso es lo que cuenta. Los porcentajes.
A otros niveles, esto se puede decir que casi da lo mismo; normalmente el poderoso - y hoy en día lo es el político - no tiene porque ser asertivo; dice las cosas como le da la gana y quiere sin pensar en el daño que puede estar haciendo al contrario, y mucho menos ponerse en el lugar del otro, ¿Como te vas a poner en el sitio del que no tiene nada que llevar a su casa? Demagogia, en definitiva hipocresía. La suma de las dos.
Se asertivos para muchos, es pensar una cosa y decir otra, y la empatía la dejan para otros; sin pensar el que día de mañana, las urnas lo pueden poner no de pensamiento, sino, de real en el lugar del otro.
Llevaba un tiempo alejado de este cuadrito; la razón, pues que estaba pensando unas cosas, y no podía decir otras. La verdad duele, decirla y que te la digan.
En estos días de canícula, donde todo se para, - con crisis y sin crisis -; muchas cosas dejan de funcionar y lo tenemos asumidos como "normal" - la palabrita del personal del PP - . Todo funciona a medias, o como la realidad, no funciona; ya que el funcionar a medias es lo que suele ocurrir durante el resto del año.
Por cierto, tengo una suerte impresionante; las fuerzas de seguridad del estado, ni los jueces, me espían - lo hacen otros/as - será posiblemente porque no mantengo relación alguna, con mangantes y trepas de esos que tanto populan hoy el día, y que como dice el sabio refranero español "Dime con quien andas y te diré como eres". Aplicarse el cuento.
Mis llamadas y contactos, son con gente "sana", aunque algunos fumen, otros tengan mal carácter y alguno sea “rojo”.
PD. Estas letras están dedicadas a una persona "gaditana" de cuerpo y alma, que lleva muchos años lejos de esta maravilla de ciudad, pero eso no es razón, para que ponga a parir a la ciudad en que vive, la acoge y tiene hoy en día su familia.